“Mi trabajo se ha convertido en una antropología del alma…”

Carola Castillo es cofundadora del Hellinger Institute of Western Pennsylvania en Estados Unidos. También es fundadora y directora del Instituto Bert Hellinger de Venezuela. Ha dedicado gran parte de su vida a movimientos terapéuticos y a las constelaciones familiares en diferentes países. Es autora de numerosos artículos de autoayuda y crecimiento, así como de 3 libros: Ecos del pasado, El camino hacia la maga y Picu. Con esta entrevista nos regala parte de su evolución personal como chamán, terapeuta, consteladora y escritora, demostrando que con su talento y don de vida ha ayudado a un considerable número de personas de todas partes del mundo.

Relátanos tu experiencia de vida como chamán.

Cuando tenía 18 años fui guía de turismo en Canaima. Allí, mientras los turistas se iban al Santo Ángel, yo me quedaba en las churuatas con los chamanes, pasaba un par de días con ellos. Comenzaron a iniciarme en el chamanismo y en la conexión con la Madre Tierra. Tengo un taita, quien es la persona que te guía en el chamanismo, como un padre o un abuelo. Él me dijo una vez que dejara que los demás vieran lo que era yo y eso ha sido un camino especial para mí. La vida me ha llevado a estar cerca de la tierra. Toda esa conexión me ha permitido entender que no trabajo para alguien en específico, o que cuando estoy dictando mis charlas no debo hacerle peso a la balanza hacia nada, sino hacia la tierra, porque todos los seres humanos la habitamos. Mantengo ese principio de cómo tratamos a nuestra madre biológica y cómo tratamos a la tierra. La puerta a Dios son los padres; el camino a Dios es la pareja; la presencia de Dios es el trabajo y el susurro de Dios es la Madre Tierra. Todo en la vida está conectado con las enseñanzas que ella nos da.

¿Qué te ha dejado de aprendizaje y vivencia ser terapeuta y consteladora familiar?

La experiencia de darme cuenta que no importa dónde vaya o dónde trabaje, todos los seres humanos están intentando ser mejores personas; tener mejores relaciones; estar mejor con sus padres, con sus hijos, con su trabajo. Uno puede trabajar en Alemania, en Venezuela, en Colombia o en cualquier país del mundo, hay historias que marcan estos países –podemos llamarlos colectivos– y eso ha sido para mí una experiencia hermosa, aprender de las culturas de sus ancestros y lo que marca a cada persona que tengo sentada delante de mí. Apreciar eso, respetarlo y darme cuenta de dónde viene cada quien es simplemente un regalo de Dios, que no debo separar nada ni a nadie, y que cada ser humano, aunque es único y especial, termina deseando y queriendo lo mejor para sí mismo y para las personas que lo rodean. Yo amo mi trabajo, estoy al servicio de la vida y no me gusta separar. Me gusta unir, por eso siempre la tarea es reconciliación, nunca es ejecutar a nadie ni a nada. Creo que eso hace el trabajo muy poderoso y exitoso, porque al final es el amigo, la familia, el consultante el que tiene que terminarlo.

Revista 1

¿Qué sientes cada vez que ayudas a sanar a una persona, a retomar su lugar dentro de su familia y a continuar su camino?

A mí me encanta, yo siento que mi trabajo se ha convertido en una antropología del alma. Es como abrirle un chorro de empuje, de fuerza a algo que no se veía antes y comienza a ser consciente. Cuando eso ocurre así, la vida cambia por completo, pero es como si las personas presentían que lo que estaban haciendo ayudó a mucha gente, los ayudó a ellos mismos, pero ahora lo pueden hacer diferente. Nosotros hablamos que cuando lo hacemos igual a la familia, nos sentimos bien; cuando lo hacemos diferente a ella, nos sentimos mal. Es como un órgano de conciencia que se llama el equilibrio dentro de la familia, y no importa el precio que tengo que pagar. Cuando hacemos el trabajo, simplemente las personas se van a montar en el lugar donde pueden ser los mejores miembros de la familia sin pagar el precio de la repetición, de lo que ya no sirve. Cuando veo en cámara lenta que la persona abre los ojos o se responsabiliza, que deja de ser un niño y ya no es un inocente, es el logro más hermoso, porque ahora puede ser responsable de su vida y así es la única manera de que las próximas generaciones no repitan la historia.

¿Cómo equilibras tu vida profesional junto a tu vida privada?

Desde que tengo casi 18 años estoy viajando, he tenido más tiempo en esto que de otra manera. Ya mis hijos están grandes, mi esposo viaja bastante porque es periodista deportivo, entre los dos tratamos de compartir las vivencias, algunas veces él puede venir conmigo una semana cuando las giras son muy largas. Estamos conscientes y también nuestros hijos de que lo más importante es no reclamar al otro lo que hace, más bien la gratitud de que cada uno pudo hacer su sueño realidad. Yo siento que estoy haciendo mi misión de vida y mi misión de vida me hace sentir mejor persona. Por tanto, cuando llego a casa o comparto con ellos, ellos me ven feliz y saben que el trabajo que uno hace lo han vivido y alguna vez han compartido conmigo en algún país. Yo creo que el alma de la familia tiene que ir toda junta, como para que tú puedas hacer tu trabajo.

Revista 2

¿En algún momento tuviste que hacer una constelación a una persona cercana como algún familiar o ser querido?

Cuando voy a trabajar con alguien allegado le pregunto si quiere que le haga la constelación, porque para mí es muy importante ser honesta con lo que yo observe (y nunca se sabe qué se va a observar). Mi primera opción es no trabajar con la familia, ni siquiera con amigos. Sin embargo, entiendo que la gente lo busca a uno porque confían en lo que se hace. La base de mi trabajo es el respeto y creo que eso es lo que más atrae a la gente hacia esta servidora. Siempre le dejo la opción a la persona: “¿La amistad o la terapeuta?”. Por lo general la respuesta es “la terapeuta”, porque de alguna manera desde allí hay responsabilidad de ambas partes de yo poder hacer mi trabajo. No importa lo que yo tenga que recomendar o decir, al final esa persona va a acatar con respecto a lo que se miró y a los cambios que hay que hacer, sin entrar en nada personal.

Entrevista realizada por Jessika González para la revista “Alfonso León, Arquitecto de Sueños” (No. 5)

Comentarios

  1. marcela pufleau

    felicidades por su entrevista me gusto mucho

  2. Maribel

    Buenas noches cuando viene al país de México

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